La Rojita y los falsos ídolos
Los
jugadores de la Selección están muy presionados por tratar de mantener
una imagen de “ídolo” que manipuladoramente han creado dirigentes y
comentaristas motivados por intereses económicos coludidos con los
grandes medios de comunicación.
Por Manuel Gross Osses
Después
de ver el partido Chile-Argentina y después de leer muchos comentarios
en Internet que se hicieron previos a ese partido, concluyo en que hay
muy pocos futboleros que tiene algunas neuronas capaces de mostrar
algún grado de objetividad en la comparación de las potencialidades
futbolísticas de Chile y Argentina.
La inmensa mayoría de los
otros comentarios fueron puras ensoñaciones patrioteras con mucho
fanatismo y desprecio por las circunstancias del momento. Pero los
jugadores ni los hinchas son los culpables de estos despropósitos, sino
quienes “les dan el afrecho”.
Con sólo comenzar a ver el
partido, se vió la diferencia, como ya es habitual en todas nuestras
selecciones nacionales. Los nuestros, nerviosos, angustiados y con cara
de sufrimiento. Los otros, tranquilos, confiados y sonrientes. La
imagen es decidora: mientras los otros DISFRUTAN el juego, los nuestros
lo SUFREN.
Y
como muchos especialistas serios lo han dicho, este problema de la mala
actitud merece un profundo tratamiento psicológico, porque en el fondo
sucede que los jugadores están demasiado presionados por tratar de
mantener una imagen de “ídolo” que manipuladoramente han creado muchos
dirigentes y comentaristas motivados por intereses económicos coludidos
con los grandes medios de comunicación. Así, han creado falsos “ídolos”
futboleros tan endiosados como los falsos "opinólogos" de la farándula
y las falsas "artistas" de las teleseries y de otros programas
nocturnos.
Y
muchos chilenos, adoradores de estos falsos ídolos, con la disciplina
digna de una fe religiosa, se embriagan con falsas expectativas
futboleras en cada partido importante, se “informan” cada mañana en los
matinales faranduleros con los escandalitos sexuales de las modelitos
de moda, se nutren de inmoralidad y estulticia cada tarde con las
teleseries "top". Y se tragan sin masticar las barbaridades lógicas y
lingüisticas que perpetran algunos comentaristas estrellas.
Para
los que no somos practicantes de un deporte ni de un arte, siempre es
agradable mirar un buen espectáculo deportivo o apreciar una obra
artística. Lo importante es saber reconocer la diferencia entre una
obra de calidad y una obra adulterada. Pero debido a la manipulación de
que es objeto la actividad futbolística, muchos han perdido la
capacidad de distinguir entre lo bueno y lo malo.
Y
desgraciadamente, esa incapacidad se extiende a las otras actividades
que he mencionado y que también sufren de perversas manipulaciones,
levantado falsos ídolos, provocando expectativas irreales, ocultando
información y finalmente, deformando los hechos descaradamente. Y mejor
no mencionar la política.
El
triste resultado final es que las principales víctimas de estas
manipulaciones son las personas más modestas, el pueblo crédulo, que
por su menor nivel educacional cae más fácilmente en el engaño. Así, se
contribuye a perpetuar la desigualdad de oportunidades, con la cual
muchos desalmados parecen gozar.
(Publicado en el diario El Correo del Lago, de Villarrica, el sábado 21 de julio de 2007)
----------------------------------------------------------
Blog de Manuel Gross en Atina Chile